La Estanciera: Gaucha en el campo, caballera en la ciudad – Parte 2

La Estanciera se mantuvo sin grandes novedades hasta 1965, año en que IKA comenzó a producir el nuevo motor Tornado, destinado originalmente a equipar la nueva línea Rambler. El nuevo propulsor traía como principal novedad la disposición del árbol de levas a la cabeza y cámara de combustión de tipo esferoidal, configuración que permitía aumentar el rango de potencia y al mismo tiempo reducir el consumo de combustible, dos ítems en los que el motor anterior presentaba grandes desventajas. Una variante de este motor, el Tornado Special (OHC 181), como fue denominada la versión que se incorporó a la Estanciera, tenía una cilindrada de 2960 cc, una relación de compresión de 7,65:1 y una potencia de 115 HP a 4.200 rpm.

El Special redujo el consumo, incrementó la velocidad final y redujo el ruido y las vibraciones. Otro cambio importante llegó con la introducción de la suspensión delantera independiente con paralelogramo deformable, elástico transversal y amortiguadores hidráulicos telescópicos de doble efecto, novedad que significó una mejora en el confort de marcha y estabilidad direccional del vehículo. El sistema estaba inspirado en el aplicado en el mediano Kaiser Bergantín.

Por su parte, un restyling menor fue presentado en 1966 cuando se incorporó una nueva trompa derivada de la versión brasileña producida por Willys Overland Brasil (WOB) que incorporaba una renovada parrilla que remplazaba a la típica de barras verticales. Estos cambios se sumaron a los efectuados anteriormente como el nuevo parabrisas curvo de una sola pieza y luneta trasera enteriza.

La Estanciera marcó un hito en la historia de IKA y dejó una huella en la memoria de generaciones de argentinos como un vehículo noble y confiable. Su producción se mantuvo hasta 1970, alcanzándose un total de 71.030 unidades.

Ver primera parte….