Sólo Fuego – Parte 2

A partir de 1987, la Fuego fue potenciada con la incorporación del nuevo motor J6T – 792 de
2.165 cc, 116 cv y 8,71:1 de relación de compresión. Con esta planta motriz, el deportivo de
Renault alcanzaba una velocidad máxima de 193 km/h y una aceleración de 0/100 km/h en 9
segundos. Junto a las mejores prestaciones se sumó un equipamiento más sofisticado que
incluía computadora de a bordo de 8 funciones y espejos de comando eléctrico. Las llantas
pasaron a ser de 14 pulgadas y se introdujeron frenos a disco en las 4 ruedas.
Un cambio más importante se conoció en 1989 con el lanzamiento del modelo GTA (A por
Argentina). Por entonces, el auto ya había sido discontinuado en Europa y solo se lo producía
en nuestro país. La intención fue actualizar el modelo y dotarlo de una estética más agresiva
con un rediseño en los paragolpes, parrilla, y moldura lateral (que perdió su acanalado
característico). Se introdujo un nuevo alerón a la luneta, se modificaron los espejos y se
rediseñaron las llantas. En el habitáculo, se renovó el diseño de las butacas y se incorporó un
nuevo volante con comandos para el equipo de audio.
Los últimos cambios llegaron en 1991 con el lanzamiento del GTA Max. Se mantuvo el motor
2,2 pero fue potenciado a 123 cv. Cambios menores se apreciaban en el exterior con la

incorporación de una luz de stop en el alerón. En el interior, se renovó el volante y las butacas
pasaron a ser tapizadas en pana con el cuero como opcional.
La producción del Renault Fuego en Santa Isabel se extendió hasta 1992, cuando salió de la línea de montaje la unidad nº19.952, la última.

Ver primera parte: Sólo Fuego – Parte 1